Octubre    2008

  Etapa 2
 Número 5

 
 

Se aceptan y agradecen colaboraciones, sugerencias y críticas. Dirigirlas a la siguiente dirección: boletin@liccom.edu.uy

 
 
 


  El dedo en la tecla  
 
 

Con las manos en la masa

Cien, doscientos estudiantes, uno al lado del otro. Allá lejos, siguiendo el cable, se puede ver un micrófono, y más atrás, un docente. Es una cuestión de espacio, de voz, de distancia. Para los docentes es un "fantasma odioso", algo que condiciona inevitablemente sus prácticas. Los estudiantes lo miran desde otro lugar. "Ves un montón de formas de ver las cosas, de puntos de vista de otros compañeros", opina Sebastián Vilar, de primer año matutino.

 
 
 

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  Hoy pasa  
 
 

Flor de Ceibo: Udelar acompaña el Plan Ceibal

Por Natalia Rodríguez

Estudiantes universitarios colaborarán con el Plan Ceibal en el marco del Proyecto Flor de Ceibo, que impulsa la Universidad de la República. En un intento de combinar tareas de extensión, enseñanza e investigación, este proyecto propone generar un espacio de articulación inter-disciplinario para docentes y estudiantes de diferentes Servicios y áreas de conocimiento, así como la oportunidad de contactarse con la realidad social del país.

 
 
 

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  La LICCOM en contexto  
 
 

Consensos y disensos orgánicos

El sábado 13 y domingo 14 de setiembre se realizó en el hotel Alcion del balneario Solís una reunión organizada por el Rectorado, para recibir y discutir aportes sobre la reforma de la Ley Orgánica de la Universidad. Participaron representantes de todos los órdenes y servicios de la Universidad de la República, y se lograron algunos consensos básicos: los funcionarios deben participar de alguna forma en el cogobierno, la enseñanza de grado debe seguir siendo gratuita y debe mantenerse el término "extensión", que no es el más adecuado pero sí el más arraigado en el demos universitario.

 
 
 

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  Con voz propia  
 
 

El día del supermarcado

Por Ricardo Viscardi

La celebración de una efemérides rotulada con figuras del núcleo familiar asciende en popularidad, difusión e incorporación en las costumbres. Esta popularidad creciente contrasta con el declive aparentemente irrefrenable de la familia nuclear que debiera cristalizar, de forma indeleble, esos sentimientos tan ampliamente compartidos.

 
 
 

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  Hecho acá  
 
 

Conocimiento situado

Por Leticia Pérez

El libro Ciencia, conocimiento y subjetividad fue publicado este año por los docentes de la asignatura Epistemología de la Comunicación, con el apoyo de la Comisión Sectorial de Investigación Científica. Reúne siete ensayos escritos por dichos docentes -Eduardo Álvarez Pedrosian, Ignacio Pardo y Jorge Rasner-, compilados por este último. La obra incluye un conjunto de investigaciones con el objetivo de proporcionar al lector pistas sobre las condiciones de producción, validación y recepción social del conocimiento científico, a partir de los principales exponentes de la reflexión epistemológica del siglo XX, en una búsqueda que, ante la palabra de la historia, se aleja del norte positivista.

 
 
 

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  Hecho allá  
 
 

La CIBERRADIO

Junto a los modelos de la radio generalista y temática emerge el modelo de la convergencia de la radio con Internet, hasta desembocar en la auténtica ciberradio, modelo que modifica la concepción y las prácticas de la comunicación radiofónica. Sobre esto trata el nuevo libro del catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, Mariano Cebrián Herreros, editado por La Crujía Ediciones

 
 
 

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  Agenda  
 
 

9 al 12 de octubre. IX Festival Internacional de Escuelas de Cine, organizado por la Escuela de Cine del Uruguay (ECU) en sala de la ECU (Pocitos). Esta novena edición tiene por objetivo instaurar el debate acerca de lo nuevo en medios audiovisuales y artes, buscando ampliar la visión de lo que se entiende por cine. La temática del festival se centrará en proponer el debate e intercambio académico y artístico de las relaciones entre tecnología, diseño, cultura y artes mediáticas. Más información en: www.ecu.edu.uy

Hasta el 15 de octubre - hay tiempo para postularse a participar del seminario-taller de guión de largometraje organizado por Atlantidoc, la Universidad de la República y la Unión Latina, con el apoyo del Instituto Nacional del Audiovisual del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay, el Centro Regional de Profesores y EGEA. El taller se realizará del 9 al 12 de diciembre en la sede del CERP educativo. Inscripciones en Sede de Atlantidoc (Canelones 2226).

27 al 29 de octubre. XVI Jornadas de Jóvenes Investigadores “La investigación en la universidad latinoamericana, a 90 años de la Reforma de Córdoba”, organizadas por la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo (AUGM). Más información en: http://www.universidad.edu.uy/jornadasudelar/

Hasta el 10 de noviembre - hay tiempo para participar del concurso nacional de publicidad gráfica no sexista, organizado por la Intendencia Municipal de Maldonado. Podrán hacerlo estudiantes y egresados menores de 30 años de las carreras de publicidad, comunicaciones y diseño gráfico, de Universidades e Institutos Terciarios del Uruguay. Los trabajos deberán presentarse en la Oficina de las Mujeres de Maldonado o en la Casa de la Cultura de Maldonado.

 
 
 

 
 
 
  El dedo en la tecla  
 
 

 

Con las manos en la masa

Cien, doscientos estudiantes, uno al lado del otro. Allá lejos, siguiendo el cable, se puede ver un micrófono, y más atrás, un docente. Es una cuestión de espacio, de voz, de distancia. Para los docentes es un "fantasma odioso", algo que condiciona inevitablemente sus prácticas. Los estudiantes lo miran desde otro lugar. "Ves un montón de formas de ver las cosas, de puntos de vista de otros compañeros", opina Sebastián Vilar, de primer año matutino.

La masificación es un fenómeno que afecta, en mayor o menor proporción, a toda la Universidad de la República. Condiciona las prácticas y estrategias pedagógicas de los docentes e incide en su motivación.
"La masificación es el fantasma más odioso de las clases de primer año. El carácter masivo de las clases es un factor muy desmoralizante pedagógicamente, porque aumenta la distancia entre estudiante y docente", hace notar François Graña, docente de Sociología en primer año desde 1999.

"El proceso de enseñanza-aprendizaje supone la puesta en práctica de la noción de que todos aprendemos y todos enseñamos. No hay de un lado uno que imparte saber y los otros que escuchan y toman nota. Con ese esquema, que es el clásico, en el que todas las generaciones hemos aprendido, estamos teóricamente en principio muy peleados, y se supone que queremos hacer algo para romperlo, y es políticamente correcto decir que hay que disminuir la distancia. Sin embargo, nada más dificultoso que hacerlo en condiciones de masificación, porque la masificación aleja aún más la posibilidad de la participación del estudiante. El estudiante está perdido, está lejos. La masificación impone el uso del micrófono. Y el micrófono aumenta la distancia y el privilegio de quien habla", advierte.

Para Viviana Ordóñez, que hace poco más de un año se inició como docente en la asignatura Métodos Lógico-Cuantitativos de primer año, el problema principal tiene que ver con el nivel en el que se mueve el docente. "Notás que cuando estás dando una clase, hay gente que te está siguiendo, que sabe muchas más cosas y tiene más inquietudes, y que si se las contestás, estás haciendo que un montón de gente quede totalmente perdida. Entonces tenés ese problema de a quién te dirigís", señala. Fabiana García, estudiante de primer año matutino, también ve esto como una dificultad. "Vos de repente tenés niveles infantiles. Gente que te levanta la mano después de media hora de explicación y te pregunta. Eso es estar medio perdido. No está bueno que vos como profesor des lo que se te cante y no te importe que lo entiendan, pero por otro lado tampoco está bueno que si tenés gente que no es escolar no la impulses a crecer, y te adaptes vos al nivel de la gente que sí lo es", apunta.

Tácticas
Los mecanismos anti-masificación suponen más trabajo para el docente. "Y uno tiende a tirar la pelota a los asuntos sistémicos y las grandes soluciones de conjunto, porque en la chiquita hay mecanismos, hay posibilidades, pero siempre suponen trabajar más", apunta Graña.
En Sociología, se ponen en práctica algunos mecanismos para intentar minimizar los efectos de la masificación: se diversificaron los mecanismos de evaluación, en los últimos quince minutos de la clase se discute y se intercambian ideas sobre los temas de clase o algún asunto de interés, y se apuesta al trabajo colectivo. En los prácticos de Métodos Lógico-Cuantitativos se trata de estimular al máximo la participación, que la clase sea un "ida y vuelta" permanente.

"Hay que ponerse a pensar e intercambiar mecanismos anti-masificación. Esto no debería estar en manos de cada uno de nosotros, debería ser curricular, deberíamos tener instancias colectivas obligatorias dedicadas a qué hacer y cómo hacerlo", considera Graña.

Víctimas y victimarios
En las clases masificadas, los estudiantes se convierten para algunos docentes en una especie de monstruos que les hacen la vida imposible y cuyas burlas o comentarios fuera de lugar se pierden en el anonimato. En otras ocasiones, unos parecen tan víctimas de la situación como los otros. "Por un lado es muy divertido, porque siempre tienen gente para conocer, y por otro lado se sienten totalmente solos y en un anonimato impresionante, lo que implica que a veces no tengan la confianza como para acercarse a un profesor, y también que sientan que no es necesario que hagan nada porque están escudados en todos los otros", señala Ordóñez. Los estudiantes, sin embargo, tienden a mirar el lado positivo de la situación y a valorar a los docentes que no se resignan a ella. "Tiene cosas positivas y negativas. Como negativo, está el hecho de que a veces perdés un poco la atención, que somos muchos y se descontrola un poco la masa, y no podés captar mucho qué está pasando. También a veces es uno el que descontrola. Después tiene como positivo que ves un montón de formas de ver las cosas, de puntos de vista de otros compañeros. Lo que también está bueno de ser muchos es salir e intercambiar qué entendiste vos, qué entendí yo", indica Vilar. "Es la cabeza con la que funcionan la mayoría de las facultades: vos te manejás. No es como en el liceo, que de repente era más personalizado. Vos entrás a la facultad y sos dueño de tu destino, y si no querés venir nunca y dar cien veces primero, es tu problema", señala García.
Vilar considera que hay diferentes "encares" por parte de los docentes. "Algunos asumen la resignación total: Este es un grupo masivo, yo vengo, doy la clase, y cumplo con mi rol de pasar el conocimiento, y el que lo absorbe, lo absorbe, y el que no.. Y después hay otro encare que trata de que eso entre en la masa. Algunos usan técnicas medio autoritarias, el verticalazo: "Atención, silencio, se acabó". Otros tienen formas más seductoras de captar la atención", comenta.
En el mismo sentido, García opina que se trata de "un tema de cabeza por parte de los docentes". "Dicen: Bueno, ta, el que quiere que se rescate, y el que no quiere, no, y no me preocupo en tratar de que esto sea atractivo para la mayor cantidad de gente posible. De parte nuestra capaz que también hay infantilidad, pero del otro lado hay falta de cancha. Si esto fuera interesante yo no estaría acá afuera. No me moví de mi casa para estar acá afuera". García está en el patio, y no es sólo por falta de espacio. Dentro de la clase, a lo lejos, se escucha la voz de un docente.



 
 
 

 
 
 
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Flor de Ceibo: Udelar acompaña el Plan Ceibal

Por Natalia Rodríguez

Estudiantes universitarios colaborarán con el Plan Ceibal en el marco del Proyecto Flor de Ceibo, que impulsa la Universidad de la República. En un intento de combinar tareas de extensión, enseñanza e investigación, este proyecto propone generar un espacio de articulación inter-disciplinario para docentes y estudiantes de diferentes Servicios y áreas de conocimiento, así como la oportunidad de contactarse con la realidad social del país. Daniel Ottado, docente de la asignatura Lenguaje y Estética de la Imagen y egresado de la LICCOM, es uno de los docentes que participa en Flor de Ceibo. Explica que “esto es un piloto de cuatro meses, con la idea de continuarlo un año". "Ahora se verá la salida a campo y se ajustará el instrumento para arrancar el 2009 con otra perspectiva”, anuncia.
Cerca de 500 estudiantes respondieron a la convocatoria realizada desde la Udelar. Se formarán 25 grupos que serán coordinados, cada uno, por un docente. En una primera etapa recibirán capacitación acerca de las XO, y sobre técnicas de trabajo de campo. Cada grupo trabajará con localidades que ya cuentan con las laptop. Realizarán actividades e intercambiarán ideas sobre necesidades y demandas con la comunidad, para que esta pueda “encontrarle utilidades extra aula a la herramienta". "Es importante que el niño y la familia visualicen una aplicación útil”, indica Ottado. Interesará estimular el uso con sentido de la tecnología y su apropiación para el desarrollo.
Ottado agrega que el Proyecto tiene un abordaje interdisciplinario, y ve positiva la participación de estudiantes de la LICCOM que “aportarán desde su experiencia personal y de lo aprendido en la carrera" y que "se enriquecerán en el intercambio con otras disciplinas". Si bien los docentes articulan y coordinan, los estudiantes harán un trabajo muy importante ya que muchas propuestas e ideas saldrán de ellos. Ottado destaca que “hay una gran expectativa por comenzar las salidas de campo". "Esto es bueno porque mueve a la gente por un fin solidario y constructivo. Hay un muy buen ambiente”, asegura. El Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) financiará el transporte, el alojamiento y la alimentación durante las salidas. El trabajo de los estudiantes será reconocido curricularmente. Para el caso de la LICCOM, que no tiene un sistema de créditos, el docente señala que “si desde la Universidad se plantea este tipo de reconocimiento, es justo que exista la posibilidad de contemplarlo de algún modo, más allá de la experiencia y el enriquecimiento personal que tendrá cada individuo”. Además de cumplir con tareas de extensión y docencia, la idea es que a partir del proyecto también se genere conocimiento para trabajar en líneas de investigación.

“Se abre una ventana de oportunidades”

El Plan Ceibal, que comenzó hace más de un año con la entrega de 150 computadoras a niños y niñas de la escuela de Villa Cardal (Florida), hoy supera las 100.000 distribuidas a nivel nacional. El proyecto de "Conectividad Educativa de Informática Básica para el Aprendizaje en Línea" ya llegó a 15 departamentos en busca de promover la inclusión digital.
“Se abre una ventana de oportunidades y hay que aprovecharla. Que estos niños se alfabeticen en una nueva codificación a nivel mundial le va a dar posibilidades de desarrollo al país”, dice Ottado. Opina que el uso y la apropiación de la tecnología tienen un componente social muy importante. “La tecnología por sí sola no dice nada, y a veces ni se desarrolla si no hay una necesidad social. Entonces es importante que participemos todos. No se sabe lo que puede pasar cuando se haga una mirada retrospectiva de todo esto. Eso es algo emocionante del Plan Ceibal y de Flor de Ceibo: se está escribiendo parte de la historia”, afirma.

 
 
 

 
 
 
  La LICCOM en contexto  
 
 

Consensos y disensos orgánicos

El sábado 13 y domingo 14 de setiembre se realizó en el hotel Alcion del balneario Solís una reunión organizada por el Rectorado, para recibir y discutir aportes sobre la reforma de la Ley Orgánica de la Universidad. Participaron representantes de todos los órdenes y servicios de la Universidad de la República, y se lograron algunos consensos básicos: los funcionarios deben participar de alguna forma en el cogobierno, la enseñanza de grado debe seguir siendo gratuita y debe mantenerse el término "extensión", que no es el más adecuado pero sí el más arraigado en el demos universitario.

Según los documentos de la relatoría, uno de los puntos de discusión fue si los funcionarios deberían incorporarse como cuarto orden y cuáles deberían ser las características de su participación en los organismos de gobierno de la Universidad. Hubo consenso en cuanto a que los funcionarios deben participar en los ámbitos de decisión que refieren a cuestiones administrativas y de gestión. Pero en cuanto a su incorporación como cuarto orden, hubo posiciones dispares. Fundamentalmente, las diferencias surgieron en cuanto a la forma de participación en el cogobierno: en todos los organismos o sólo en algunos, con voz y voto o sólo con voz, de manera paritaria o no paritaria, o incluso su participación en algunos temas y en otros no. Se manejaron propuestas con soluciones combinadas dependiendo de cada organismo y teniendo en cuenta las limitaciones que establece la Constitución (en la que se sostiene que el cogobierno universitario se ejerce a través de estudiantes, egresados y docentes). Otro punto que estuvo en discusión fue el de la integración paritaria de los órdenes, sobre lo cual no hubo acuerdo.
Se habló también de la extensión, y aunque se reconoció que no es el término más adecuado teniendo en cuenta las concepciones actuales en la materia, se entendió que era el más arraigado en el demos universitario, por lo cual hubo consenso en que se mantuviera. Se destacó además el papel distintivo de la extensión, como factor que diferencia a la Universidad de la República de las universidades privadas. Se mencionó la importancia de que se valore la extensión en la evaluación docente y que el presupuesto para extensión vaya en concordancia con la importancia que en el discurso se le da a la función. En otro orden, hubo acuerdo en que la enseñanza de grado debe ser gratuita, pero no se alcanzó el mismo consenso en relación a los posgrados. Quienes plantearon que deben ser pagos alegaron que es un ingreso de recursos que permite la concreción de posgrados de calidad y refuerza la enseñanza de grado (directa o indirectamente), y que además la Universidad ya les dio herramientas a los graduados para su manutención económica. Quienes sostuvieron la necesidad de que sean gratuitos reivindicaron a la educación como un bien público no transable en el mercado, y que la redistribución de la riqueza no le compete a la Universidad sino a la sociedad en su conjunto, en particular a través de políticas tributarias. También se planteó el temor de que los argumentos manejados para el cobro de posgrados puedan conducir en un futuro a la discusión de la gratuidad a nivel de grado.

 
 
 

 
 
 
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El día del supermarcado

Por Ricardo Viscardi

La celebración de una efemérides rotulada con figuras del núcleo familiar asciende en popularidad, difusión e incorporación en las costumbres. Esta popularidad creciente contrasta con el declive aparentemente irrefrenable de la familia nuclear que debiera cristalizar, de forma indeleble, esos sentimientos tan ampliamente compartidos.

Algunos de los índices estadísticos anuales han destacado la relación negativa del matrimonio, relación clave de la estructura familiar nuclear, con relación a su contrario, el divorcio. Más divorcios que matrimonios por año[1], al menos en algunos años, nos dice que la celebración de las sempiternas figuras familiares está lejos de corresponder a una eternidad de los lugares que ocupan, efectivamente existentes, en las relaciones familiares.

Se impone entonces contrario sensu de la costumbre, pero en consonancia con la lucidez, presentar la hipótesis adversa al sentido común: el declive de ciertos roles en el registro de las costumbres gobierna el apego a las figuras tradicionales de la estampa familiar. Sin embargo, orientadora en mayor medida que la obviedad de una celebración popular, esta hipótesis entra en contradicción con la tendencia del propio acontecimiento. Esta efemérides sui generis presenta una curiosa asimetría. Mientras se celebran las figuras adultas de padres y abuelos, no tienen lugar las infantiles de hijos e hijas. La vaga sospecha de un día del niño, de impronta borrosa, se asocia inmediatamente con la ONU o una ong especializada[2]. Queda cerca del día de la secretaria, con recordatorio de agenda y sospecha de seducción interesada.

Por otro lado, la figura del esposo y de la esposa, roles intrínsecos a la condición familiar que supuestamente se consagra con fechas puntuales, brillan por su ausencia. Hay roles supermarcados y roles faltantes, en esa efemérides familiar que tampoco tiene antecedentes en nuestras costumbres, a no ser los que se afianzan de algunos años a esta parte. No se trata por cierto, de festividades milenarias, sino de una promoción que cunde a través del marketing. Es de sospechar que el mercado, con su pantalla y red encuestadora, en tanto “test perpetuo de la presencia del sujeto a sus objetos”[3], esté constatando las preferencias de índole familiar.

Tal sospecha se confirma si tenemos en cuenta que esta efemérides inscripta subrepticiamente entre las fechas religiosas y nacionales no ha sido instalada ni propiciada por estas últimas, sino por los medios de comunicación comerciales y las firmas que los financian. ¿Debiéramos entonces esperar del marketing que nos ilustre con relación a nuestras inclinaciones familiares contemporáneas? Recuerdo respecto a tal criterio de conocimiento por el marketing, una luminosa frase de mi recordado amigo Pablo Astiazarán, en clase de Teoría de la Comunicación Social, que repito de memoria y bajo forma de aproximación: “Se piensa que por el marketing se puede llegar a medir adonde va el mercado, el problema es que el mercado no está hecho para saber”. El saber, como el interés, tienen su ámbito y su orientación, por más que lo uno y lo otro no sean estáticos ni estereotipados. Fuera de un equilibrio que la caracteriza, cualquier actividad pierde su condición propia. Ninguno de nosotros va a un supermercado para ganar sabiduría conceptual. Nadie va a un centro de estudios a satisfacer las necesidades hogareñas. Sin embargo, el marketing sabe más sobre nuestras necesidades familiares, por lo que se ve, que las religiones y el Estado-nación, ya que el mercado guía, por encima de las instituciones magistrales, la efemérides correspondiente.

Lo anterior no supone que las figuras familiares sean objetos de consumo, sino que el mercado las marca según su propia ley del valor: la circulación mercantil generalizada. No está de más recordar que el valor de una mercancía se establece, en el criterio marxista, por el régimen de su equivalencia general en el mercado, es decir, aquellas cantidades de otras mercancías por las que podemos cambiarla en un régimen de circulación generalizada de bienes. Para ese criterio del valor, no cuenta cuanto vale cada mercancía en sí misma (valor de uso), sino por cuanto valor equivalente de otras puede cambiarla (valor de cambio). Por consiguiente, lo que el marketing quiere marcar es cuánto se puede mercar en el quantum del mercado.

El supermarcado de las preferencias por el aparato estadístico da amplio pábulo a la preeminencia del pasado familiar, sólidamente anclado en la memoria individual, por sobre el azaroso porvenir de sentimientos y descendencia. El supermarcado y los faltantes se vinculan de forma sugestiva con el supermercado, en tanto éste último culmina la fatalidad de una necesidad imperiosa y generalizada: hay personas sin hijos y sin cónyuge o pareja, no los hay sin padres ni abuelos. Todos tenemos un origen, pero no sabemos que nos deparará el destino.

Por consiguiente, las figuras familiares supermarcadas son un efecto del supermercado, en cuanto éste exhibe la capacidad de recoger y transmitir las informaciones relativas a su propia reproducción, vinculada ante todo a las preferencias de los consumidores. Los consumidores no saben lo que quieren, pero el marketing está dispuesto a darles una razón generalizada: la del mayor número.

Sin embargo, ésta ya existía desde la generalización del mercado capitalista, de forma que lo que constituye la nota característica de la efemérides mercadocrática es que ésta corresponde a la posibilidad de totalización informativa de la opinión, en términos de oferta y demanda. El mercado que es compulsado a distancia por un procedimiento de medición supone el supermarcado, el perfil de una figura de sumatoria. Esta figura a distancia dista, ante todo, de estar ausente, corresponde al vínculo artificialmente creado en aras de configurar una composición de lugar total del mercado, un no-lugar[4], un supermarcado del supermercado.

Este supermarcado viene incorporado en el ticket de caja, con un saludo de la cajera a su nombre de pila. Podríamos apilar esos nombres en montoncitos concienzudamente clasificados “Mirna”, “Clara”, “Eloísa”, que ninguno de ellos nos daría ejemplo de otra cosa que el “ahora y aquí” del cobro/pago. No podríamos seguir la huella de esos nombres más allá del carro al que vuelven las bolsas de plástico, destinadas, como los nombres, a ser recicladas por “clasificadores”, subsidiarios, bajo estirpe humana, de la máquina que es, en sí misma, efecto de la suposición humana. El marcado le ha ganado al mercado, pero no por un plus de plusvalía, sino por un hiper de hipermarcado. Ese Súper, super de los súperes, es la virtualidad, que nunca quiso decir otra cosa que “gran potencialidad”[5].

Ahora, esa “gran potencialidad” parece merecer un día propio, bajo la figura del “día del padre”. ¿Es este “padre” el titular de tal virtud de realidad, o por el contrario, el fantasma inevitable del consumidor compulsivo? ¿Homenajeamos al hacedor de supermercados o al supermarcado de caja, que confía su código de tarjeta al más allá telemático del cartelito “sonría, lo estamos filmando”? ¿Nos inclinamos ante un gran poder de procreación o ante un gran medio de pago? ¿Tal medio de pago no se habrá independizado para siempre del pagador y éste no significará, desde ahora, sino un mero dato del Todomercado-Todomarcado, ante el cual el Super-yo freudiano da para llorar de ternura? ¿El Padre Eterno no será el único símil, aunque atávico y descaecido, de tal Hiperreal que se sitúa por encima y por afuera de todo y todos, al tiempo de un imponderable impulso que, a lo Leibniz, “inclina sin necesitar”? Si el Supermarcado fuera tal Padre Eterno, no se entiende porqué adolece de nula posteridad. ¿No era por el contrario el día del Hijo la celebración principal de nuestro calendario tradicional? ¿Porqué esa Navidad con misa de gallo (después del nacimiento), con un pesebre que contenía lo natural y los sobrenatural, Reyes y estrella-guía incluidos, tiende a ser suplantada por un viejo venido del frío, que parece cada vez más encarnado por el vino del marginal entre cartones? ¿No se tratará ante todo de una trivialidad que se resuelve a fin de cuentas en un estado de cuenta, que no tiene festividades ni feriados a lo largo del tiempo, como no sea la propaganda que viene ensobrada aprovechando el Más Allá de la fecha de vencimiento? La Sagrada Familia, con su Buey Labrador (el símbolo de José, el padre humano) era el acaecimiento humano de un orden mediador, con relación a un único principio en el Más Allá. Para que hubiera lo uno (la mediación) y lo otro (su Sujeto-Objeto de tal mediación), era necesario que la mediación tuviera un límite infranqueable, que constituía, por encima del sentido humano posible, la propia razón de ser de este último (interpretar el Más Allá). La mediación, obra de un intento de equilibrio con el principio supérstite, vino a ser suplantada por el Medio Total (Mc Luhan), que necesita para llegar a la liquidez absoluta (sistema monético-generalizado del valor de cambio), liquidar al Creador. Luego, con éste, liquida a su faz visible en la tierra, el bueno de José labrador.
Nos queda por lo tanto, un padre de ocasión. Un remedo de intérprete (del designio superior) bajo forma de buen pagador. Difícilmente tal conciencia financiera tenga un verdadero impulso genitor, una irradiación fecunda. Su posición de padre, protética y de segunda mano, no da para un “día del Hijo”, porque hasta su posteridad no llegará, de su legado, sino una gran colección de estados de cuenta.

Tomado de: http://ricardoviscardi.blogspot.com

 
 
 

 
 
 
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Conocimiento situado

Por Leticia Pérez

El libro Ciencia, conocimiento y subjetividad fue publicado este año por los docentes de la asignatura Epistemología de la Comunicación, con el apoyo de la Comisión Sectorial de Investigación Científica. Reúne siete ensayos escritos por dichos docentes -Eduardo Álvarez Pedrosian, Ignacio Pardo y Jorge Rasner-, compilados por este último.
La obra incluye un conjunto de investigaciones con el objetivo de proporcionar al lector pistas sobre las condiciones de producción, validación y recepción social del conocimiento científico, a partir de los principales exponentes de la reflexión epistemológica del siglo XX, en una búsqueda que, ante la palabra de la historia, se aleja del norte positivista.
Son el resultado de una búsqueda que mucho tiene que ver con un diálogo construido desde la formación y la docencia. Es por esto que los ensayos son pasajes, intersección de momentos, secuenciados en orden cronológico: los cuatro primeros de corte fundamentalmente epistemológico, mientras que el resto refiere más específicamente a las ciencias humanas.
La comunicación no es tema principal. Sí lo será en La comunicación en la era de la mundialización de las culturas, el próximo libro de formato similar compilado también por Jorge Rasner, que se publicará a principios de 2009.
Sin embargo la referencia es constante, explícita con más o menos fuerza en algunos de los ensayos, a partir de ejemplos o como herramienta de análisis contenida en el objeto mismo de la crítica.
¿A qué nos referimos cuando hablamos de Sociedad de la Información? ¿Qué papel juega en su conformación la profusión de mensajes desde los medios masivos de comunicación? El penúltimo ensayo aborda específicamente estas cuestiones.
Es imposible sintetizar en forma acabada el contenido de los artículos, tal vez por su propia naturaleza coherente con una realidad inacabable e inabarcable. A pesar de ello, y desde una lectura particular, se eligen algunos elementos que inviten a la lectura.

La historia muestra

La relación sujeto-objeto, tema central del libro, constituye a las ciencias humanas –se afirma por allí- pero también es un problema presente en las ciencias “duras”. Y a la luz de la historia no encuentra solución en la eliminación del sujeto que supone la ausencia de reflexión sobre el punto de vista. La mirada desde alguna parte, el cuarto de los ensayos, aporta un segundo cierre a la tríada del inicio: un ensayo dedicado a Popper, otro a Kuhn y un tercero a Feyerabend. En conjunto, es la historia la que muestra, porque “la ciencia es una construcción histórica”, plantea Rasner. En Apuntes sobre el falsacionismo, el ensayo de apertura del libro, aun cuando se destaca el germen del modo de pensar crítico, abierto y en definitiva más humano que significó el vuelco hacia la falsación, se cuestiona el carácter de las hipótesis falseables a la luz de la gama de grises que encierra el concepto de claridad informativa, arrojando pistas para pensar cómo la comunicación es un problema fundamental de la teoría del conocimiento científico, así como de la relación entre la ciencia y la matriz sociocultural.
En el segundo ensayo del mismo autor se analiza la paradoja de las tesis de kuhn que contextualiza a la Ciencia pero no a su propia dinámica dogma revolución, y cuyo peso en las ciencias “inmaduras” permite abrir la discusión sobre un trasfondo que mucho tiene que ver con el poder:¿No es posible el manejo de muchos lenguajes?, ¿no es posible un vínculo no competitivo entre las “disciplinas”?. Feyerabend: la inquietante desmesura deja sentado el peso contrahegemónico de su teoría, y convence de la posibilidad de pensar por encima de la pluralidad de posiciones que conviven en la reflexión epistemológica actual.

Lo cotidiano de la ciencia

En A modo de presentación se definen niveles de lectura. No solamente pretende ser una herramienta para estudiantes y docentes vinculados a las ciencias: por suerte es bienvenido un “lector común”, lo que hace a la coherencia del planteo de las 151 páginas del texto. Es que “el significado de aquello que hacen los científicos es cada vez mas una cuestión común (una cuestión política) y no solo de especialistas”. La relación entre ciencia y sociedad es una preocupación manifiesta y el libro opera como una justificación para una reflexión consciente al respecto. La posición relegada de las ciencias humanas con respecto a los parámetros positivistas de configuración de la Ciencias proporcionan la clave para, a través del análisis crítico, y específicamente en relación a la comunicación, encontrar los nodos problemáticos que permiten avanzar en una posición para las ciencias del hombre revestida de una concepción de poder más equitativa.

 
 
 

 
 
 
   
 
 





 
 
 

 
 
 
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La CIBERRADIO

Junto a los modelos de la radio generalista y temática emerge el modelo de la convergencia de la radio con Internet, hasta desembocar en la auténtica ciberradio, modelo que modifica la concepción y las prácticas de la comunicación radiofónica. Sobre esto trata el nuevo libro del catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, Mariano Cebrián Herreros, editado por La Crujía Ediciones.
La interactividad es la clave del nuevo paradigma comunicativo frente a los unidireccionales anteriores. La cuestión radica ahora en apreciar qué modelos de interactividad se ensayan en la ciberradio. En esta obra no se trata de efectuar un análisis pormenorizado de cada uno de ellos, pero sí de resaltar las modificaciones producidas en algunos como en las nuevas relaciones de los usuarios, en las funciones, en los géneros y en la concepción y formatos de programación y de programas, así como en los usos combinados de los modelos radiofónicos resultantes. El objetivo es establecer un cuadro global de la situación y tendencias de la radio en Internet.
Mariano Cebrián Herreros es catedrático de la Universidad Complutense de Madrid. Licenciado en Ciencias de la Información, licenciado y doctor en Filología Hispánica, diplomado en Radio y Televisión. Trabajó como profesional durante 15 años en Radiotelevisión Española. Autor de más de una veintena de libros, entre los que se destacan: Géneros informativos audiovisuales; Modelos de televisión generalista, temática y convergente con Internet; Información en televisión: obsesión política y mercantil. Ha sido presidente de la Asociación de Investigadores del Estado Español. Recibió diversos premios científicos y pedagógicos.

Mariano Cebrián Herreros
ISBN 978-987-601-063-4
Editorial La Crujía Ediciones
Edición Buenos Aires - 2008
Páginas 296
Fuente: La Crujía (www.lacrujiaediciones.com.ar)

 
 
 

 
 
 
 
  Trabajaron en este boletín:
Redacción:
    Natalia Uval.
Edición:
    Natalia Uval, Natalia Rodríguez y Leticia Pérez.
Apoyo informático:
   Ernesto Abrines.


Universidad de la República - Licenciatura en Ciencias de la Comunicación
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Teléfono: (5982) 628 96 49 / 50 / 51 / 52 - Fax: (5982) 628 96 53
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